BWW

Reflexiones de la última edición de la BWW

Los técnicos de WineImprove la semana pasada estuvimos en la BWW, es una buena oportunidad para intercambiar opiniones, visualizar tendencias y saludar a muchos de nuestros clientes. Una de las preguntas más sugerentes de la Barcelona Wine Week 2026 fue directa y casi incómoda: ¿Gustan los mismos vinos a los consumidores que a los profesionales? En la sesión dedicada a los resultados del Barcelona Wine Test Urban & Professional puso datos a una intuición que el sector viene percibiendo desde hace tiempo, no siempre coinciden los criterios técnicos de enólogos, revistas y grandes prescriptores con las preferencias reales del mercado.

Los profesionales tendemos tendencia a valorar vinos con estructura, complejidad, capacidad de guarda, tipicidad o tensión, y precisamente estos atributos son los que buscamos en nuestros vinos. El consumidor, quien finalmente comprará nuestros vinos, quizás prioriza otros atributos como equilibrio, suavidad, claridad aromática, fluidez en boca y una sensación global de armonía. Vinos accesibles, honestos y con identidad, sí, pero sobre todo disfrutables desde el primer sorbo. Estas conclusiones provienen del Barcelona Wine Test Urban & Professional.

Lejos de plantearse como una confrontación entre quien tiene razón, los resultados revelan algo mucho más interesante y que desde WineImprove valoramos, cuando un vino consigue integrar estructura y redondez, identidad y accesibilidad, la coincidencia entre ambos perfiles, consumidor y profesional, aumenta de forma notable. Y aquí aparece una reflexión técnica que quizá no siempre verbalizamos: muchas de las diferencias no están en la variedad ni en el origen, sino en la textura. En cómo el vino se despliega en boca. En la ausencia de aristas. En la estabilidad visual y coloidal. Precisamente en esta dirección es en la que desde WineImprove hace años que trabajamos.

En un contexto donde el vino, y su consumo busca nuevas ocasiones de consumo y se está redefiniendo desde propuestas más informales hasta nuevas combinaciones la estabilidad y la redondez dejan de ser únicamente requisitos técnicos para convertirse en factores estratégicos. Queda claro que el sector no necesita elegir entre criterio profesional y gusto del mercado. El reto está en integrar ambos lenguajes en una misma copa y tipología de vino, porque el vino que triunfa es el que se vende y se consume.

Desde WineImprove acompañamos a las bodegas en ese proceso de ajuste fino, analizando cada perfil de vino para definir la recomendación de aplicación más adecuada y alineada con su posicionamiento. Escuchar al consumidor no significa perder identidad. Significa asegurar que el trabajo enológico llegue intacto a quien realmente disfrutará del producto.

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